lunes, 6 de mayo de 2013

San Marcelino Champagnat

San Marcelino y los niños
Marcelino, fuiste padre, fuiste hermano, fuiste amigo y compañero.
Enséñanos a amar como vos amaste, como Jesús, al modo de María.
Que no perdamos de nuestras miradas a los niños y los jóvenes, a quienes quisiste exaltar.
Que ellos sean ejemplo de nuestras vidas, para mayor gloria de Dios, que nos ama por los siglos de los siglos.
Amén.

Matías.

sábado, 13 de abril de 2013

Primer mes del Papa Francisco

Papa Francisco, foto oficial
Les comparto unas palabras muy conmovedoras, de su primer Angelus, el día 17 de marzo:

“¡El Señor no se cansa de perdonar! Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón."
"Él es un Padre amoroso que perdona siempre, que tiene un corazón de misericordia para todos nosotros. Y también nosotros aprendamos a ser misericordiosos con todos."

martes, 2 de abril de 2013

El Papa de todos

S.S. Francisco
Pido al Señor por vos, Francisco.
Que nunca se borre tu sonrisa.
Que tus saludos sean dulces caricias para los más necesitados.
Que tu humildad ejemplifique la vida de todos nosotros.
Que tu sencillez, bondad y firmeza sean nuestro alimento cotidiano.
Que Jesús en vos viva por siempre, amigo Francisco.

Matías.

lunes, 4 de marzo de 2013

Nunca nos olvidemos de agradecer

 
Gracias Señor Jesús por el Santo Padre que nos diste durante estos casi ocho años en la persona de Benedicto XVI. Por sus palabras, siempre certeras, profundas y realistas. Porque, en su ancianidad, ha sabido regir durante este tiempo a la nave de la Iglesia en medio de vendavales y tormentas. Por su percepción de la realidad y por su gran corazón para asumir dagas injuriosas y envenenadas, de este hipócrita occidente. Por no haberse doblegado y, desde la sencillez y humildad, haber propuesto con convencimiento la verdad de Jesucristo y su reinado dentro de nuestra Iglesia. Por su inteligencia, lúcida, despierta y abierta. Por su cercanía, afabilidad y por su nobleza. Por haber intentado que, la Iglesia, fuera más santa, transparente, evangélica y llena de Dios. Por su Magisterio que se ha dado generosamente y sin rendirse a la evidencia tortuosa y caprichosa de este mundo. Por su gusto y por su delicadeza en la liturgia, por su entrega y por tantas muestras de que, el SEÑOR, habita dentro de él. Por su gusto por la música y por el canto gregoriano. Por su devoción en la Eucaristía. Por querer más unir que romper. Por pretender que, la Iglesia, sea más consciente y conocedora de Aquel que predica y lleva en vasija de barro. Por su mano que ha impartido bendiciones a millares. Por su cayado que nos ha invitado a seguir a Cristo y sin condiciones. Por su lento caminar, con el cual nos sugería, que la fe se propone y nunca se impone. Por su mirada risueña y perdida en el horizonte divino que nos animaba a mirar hacia lo más profundo del mar o a lo más alto del cielo. Por este gesto que le honra… de decirnos que, sus fuerzas son menores que la capacidad para llevar el timón de la Barca de Pedro. No lo deseábamos pero lo comprendemos. Por todo ello
¡Gracias Señor Jesús! Y también… ¡Gracias Benedicto XVI!

Fuente: e-mail que llegó a mi bandeja de entrada.

domingo, 22 de julio de 2012

Padre Pepe Vallarino

Algunas reflexiones para compartir
Quería compartir con ustedes algunas líneas de reflexión.
Ayer tenía un auto, hoy tengo un andador.
Con el auto experimentaba que podía. Podía responder a muchos llamados, a muchas angustias, a muchos dolores, a muchos enfermos y solos. Me llamaban y acudía. No llegaba a todos, por supuesto, pero llegaba a muchos. Eso me hacía sentir bien, bueno. Consolaba, escuchaba, animaba, alentaba. Sabía que no podía ocupar el lugar de Jesús, nunca me lo creí, pero sí que lo seguía. Estaba en paz. PODÍA, HACÍA.
Hoy tengo un andador. Con el andador, cada vez con menos dificultad, llego al baño. Con el andador, cada día menos, me tienen que ayudar para casi todo.
Con el andador, hago los ejercicios de rehabilitación que me han dado 3 veces por día, y quedo muy cansado.
Los días se me pasan volando.
Casi no tengo tiempo para leer, uno de mis más grandes placeres. No tengo fuerzas, todavía, anímicas para contestar todos los mensajitos de texto que recibo. No tengo fuerzas, ni tiempo, para abrir mails.
Sólo puedo rezar y hacer los ejercicios. Celebro la Misa todos los días y ahí los pongo a todos en mi patena.
No puedo responder a todos. Creo que recién ahora puedo empezar a comprender que es la pobreza. No poder hacer lo que quiero. No tener fuerzas para hacer el bien y quedar bien.
Sólo hoy me voy dando cuenta que hay otro tipo de rehabilitaciones .No sólo la kinesiológica, que me van a llevar tiempo.
Les mando un abrazo en Jesús y María.


Pepe Vallarino.

sábado, 4 de febrero de 2012

Reflexión con san Juan María Vianney

¿Quiénes son los sabios? Responde Pablo: "Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes" (1 Cor 1,27). Un simple curita de un pueblo perdido suple con amor lo que le falta de intelecto y se convierte, aun en vida, en referente espiritual para miles de personas. Porque Dios obra en él.

Oremos
Padre nuestro, siguiendo el ejemplo del santo cura de Ars, deseamos conocerte cada día más, no tanto por el estudio y la investigación, sino, más bien, por la oración y el amor a nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

domingo, 29 de enero de 2012

Padre Hernán, alegre sacerdote


Padre Hernán, alegre sacerdote,
nos hiciste felices con tu vida llena de dones.
Alegraste mi camino con tus palabras tan cercanas.
Sonreíste cada día, a pesar de las batallas.
Fuiste amigo en el dolor y la alegría,
con abrazos calurosos a lo largo de la vida.
Celebraste a Jesucristo con dulzura y con pasión,
lo miraste en el hermano en su Santo Corazón.
Hoy lo tienes a tu lado, cara a cara,
ya no sientes el dolor que en cruz tan fiel cargabas.
Hoy te pido: "esperame", volveremos a encontrarnos,
sonreiremos nuevamente, para siempre en tus pagos.

Tu siempre amigo, "Matu".

lunes, 11 de octubre de 2010

¿Dónde estás, sacerdote?

¿Dónde estás, sacerdote?
Busco, no encuentro.
Busco y busco, ¿desfallezco?

¿Dónde estás, sacerdote?
¿Dónde te encuentro?
Ven a mí, acércate sin miedo,
todo el amor lo llevamos dentro.

Matías Néstor Macagno.
Dedicado a mi amigo B. SS.